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FERNANDOSólo la renovación puede mantener, el que se queda parado, se retrasa |
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December 17 La Economía del Fraude Inocente Damos por hecho que vivimos en una economía de mercado en la que la oferta y la
demanda fijan precios y en la que el consumidor es el rey. Estamos convencidos,
además, de que nuestro modelo es el único transparente y eficaz. Nuestra
seguridad en la bondad de nuestro sistema nos impide la mínima autocrítica hacia
el mismo. Pues bien, resulta a todas luces imprescindible examinar de forma
crítica aquellos paradigmas que hoy nos parecen sagrados. ¿Y si al final no
fuera oro todo lo que reluce? ¿Y si nuestro sistema económico estuviese basado
sobre un gran fraude consentido? El célebre economista norteamericano John Kenneth Galbraith nos sorprende con su último ensayo, La economía del fraude inocente. La verdad de nuestro tiempo (Editorial Crítica). El libro no dejará indiferente a ninguno de sus lectores. Galbraith cuestiona severamente el sistema económico actual, al que califica, sin tapujos, de enorme fraude. Según Galbraith, la expresión capitalismo, que definió nuestro sistema económico hasta hace pocas décadas, ha sido sustituida por la expresión 'sistema de mercado'. Y aquí viene el primero de los fraudes. En teoría, para que un sistema de mercado funcionase, el consumidor debería ser el rey, libre y soberano en su decisión de elegir. Pues bien, en nuestro ficticio sistema de mercado no lo es. Las gigantescas campañas de publicidad manipulan y condicionan su comportamiento de demanda, y las poderosas corporaciones distorsionan la oferta. El mercado puro no existe. Ni para la economía ni para la política. Leámoslo con sus propias palabras: 'Tanto votantes como compradores pueden ser manipulados, y la gestión de la respuesta pública es formidable y cuenta con una excelente financiación, en especial en la era de la publicidad y en las modernas técnicas de promoción de ventas. He aquí un fraude aceptado, incluso en el discurso académico'. Aún más crítico se muestra con la oferta. Tras afirmar que el supuesto 'sistema de mercado' en el que teóricamente vivimos 'carece de sentido; es una fórmula errónea, insípida, complaciente', Galbraith prefiere bautizarlo como sistema corporativo: 'Nadie pone en duda que la corporación moderna es un factor dominante en la economía actual'. Los que de verdad mandan no son los accionistas de las grandes corporaciones, sino sus burocracias y direcciones 'profesionales'. Los discursos dominantes y los lugares comunes terminan creando un mundo imaginario y ficticio sobre el cual construimos nuestro sistema económico. Pero bajo ese mundo virtual, que deslumbra a tantos incautos, late una realidad, que una vez y otra se encarga de desenmascarar a los recurrentes fraudes colectivos. Galbraith nos dice: 'Uno tiene que aceptar la continua divergencia entre las creencias aprobadas -lo que he denominado sabiduría convencional- y la realidad. Sin embargo, al final, es la realidad la que cuenta'. Más feroz aún resulta su crítica hacia los
verdaderos amos del sistema, las direcciones corporativas, sin contrapeso alguno
de poder. Volvamos a sus propias palabras: 'Este fraude tiene ciertos aspectos
ceremoniales aceptados: uno de ellos es el llamado consejo de administración, un
cuerpo seleccionado por la dirección y completamente subordinado a ella, al que,
sin embargo, se escucha como si fuera la voz de los accionistas. Los consejos
están constituidos por personas que requieren solamente un conocimiento
superficial de la empresa; se trata de un cuerpo dócil en el que la dirección
puede confiar. Mediando unos honorarios y alguna comida, la dirección informa de
modo rutinario sobre cuestiones que ya han sido decididas en otras instancias.
La aprobación se da por hecha, incluso en el caso de las remuneraciones que la
dirección misma se ha encargado de establecer'. Tampoco se muestra nada indulgente con el papel de las juntas generales de accionistas: 'Para sostener esta ficción, se invita cada año a los accionistas a una junta general, evento que, de hecho, se asemeja a un rito religioso. Hay un discurso ceremonial y, con raras excepciones, no existe ninguna voz discordante. Los infieles que incitan a la acción son ignorados, y la posición de la dirección es, por lo general, aprobada'. El ensayo nos deja un poso amargo. ¿Tendrá razón el maestro Galbraith cuando afirma: 'He aquí el hecho fundamental del siglo XXI: un sistema corporativo basado en un poder ilimitado para el autoenriquecimiento'? Responda usted mismo. September 04 "Vivir con Valor"Aunque sientas el cansancio; January 23 LA LIBERTAD, mi valor mas preciado.Para la libertad, sangro, lucho, pervivo
para la libertad, mis ojos y mis manos, como un árbol carnal generoso y cautivo doy a los cirujanos. Para la libertad, siento más corazones que arenas en mi pecho dan espumas mis venas, y entró en los hospitales y entro en los algodones como en las azucenas. Porque donde unas cuencas vacías amanezcan ella pondrá dos piedras de futura mirada, y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan en la carne talada. Retoñarán aladas de savia sin otoño reliquías de mi cuerpo que pierdo en cada herida, porque soy como el árbol talado, que retoño aun tengo la vida, aun tengo la vida. Miguel hernández December 30 FELIZ AÑO 2008A tod@s os deseo un Feliz Año 2008, que venga cargado de cosas buenas, de prosperidad, de salud y, sobre todo, que sigamos contando con el cariño y la amistad de todos los que nos rodean y nos quieren. November 24 Aprendiendo del tiempoDespués de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma.
Y uno aprende que el amor no significa recostarse y una compañía no significa seguridad. Y uno empieza a aprender… que los besos no son contratos y los regalos no son promesas. Y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos. Y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes… y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad. Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el calorcito del sol quema. Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores. Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno realmente vale. Y uno aprende y aprende… Y con cada adiós uno aprende.
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Para aquell@s que quieran dejar su huella ¡Muchas Gracias por tu visita!
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